La alimentación es muy importante para el crecimiento y desarrollo en la infancia, y es durante esta etapa cuando se forman los hábitos alimentarios.
Además, la familia es el factor que más influye en la alimentación infantil, de ahí la importancia de seguir una alimentación saludable en casa.
Una alimentación saludable incluye una amplia variedad de alimentos, principalmente de origen vegetal, que nos aporten todas las sustancias nutritivas necesarias para mantener y conservar una buena salud en todas las etapas de nuestra vida.
Una alimentación sostenible es aquella que además de aportar todas las sustancias nutritivas que necesitamos, incluye alimentos principalmente de origen vegetal y cuya producción es respetuosa con el medio ambiente, no sobreexplota los suelos, respeta los recursos naturales y genera la menor cantidad posible de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático.
Además, la sostenibilidad en la alimentación también afecta a otros aspectos, como la elección de alimentos de proximidad que no requieran largos transportes o al aprovechamiento de los alimentos para reducir los desperdicios. En España se estima que los desperdicios de alimentos ascienden por año y hogar a 76 kg, de los que cerca del 17% corresponden a frutas y hortalizas. Una de las causas es la falta de conocimientos de las personas para manejar estos alimentos en el hogar, así como los malos hábitos alimentarios y de compra.
Todas las personas podemos hacer algo para reducir los desperdicios de frutas y hortalizas en el hogar y para promover sistemas alimentarios más justos y sostenibles.
• Aumenta el consumo de alimentos de origen vegetal como hortalizas, frutas, legumbres, etc.
• Elige alimentos de temporada y de cercanía, son más sostenibles y con ello contribuyes a potenciar economías locales.
• Ajusta la cantidad de alimentos que compras al tamaño familiar y a vuestras preferencias, así como al espacio del que dispones en casa para refrigeración y congelación.
• Asegura la rotación de alimentos en el lugar de conservación: cocina o consume antes las frutas más maduras o las hortalizas más antiguas.
• Pela las frutas y hortalizas sólo cuando sea necesario, pues así reducirás el desperdicio alimentario.
• Utiliza las frutas y hortalizas dañadas o muy maduras para hacer cremas, sopas, batidos, mermeladas, helados, zumos, etc.
• Vigila las fechas de consumo preferente o caducidad de frutas y hortalizas.
• Consume antes las frutas y hortalizas que más tiempo lleven en la nevera y la despensa.
Las frutas y hortalizas son alimentos indispensables, aportan nutrientes difíciles de encontrar en otros alimentos y su consumo habitual, al menos 5 raciones diarias entre frutas y hortalizas, reduce el riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, entre otras
